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Scroll, Click y Resistencia

Arte, educación y afecto en la cultura digital contemporánea

En la vida universitaria es habitual ver a los estudiantes deslizando el dedo sobre la pantalla de su celular. Este gesto, conocido como scroll, parece cotidiano y automático, pero esconde un significado más profundo. Mirar, detenerse, elegir o compartir un contenido digital no son solo actos de ocio: también son formas de leer el mundo, de participar y de construir identidad.

Paulo Freire (1970/2014) sostenía que “leer el mundo precede a leer la palabra”, es decir, que antes de comprender los textos debemos comprender la realidad que habitamos. En la actualidad, esa realidad está mediada por pantallas, imágenes y mensajes que circulan velozmente. Cada scroll es, en cierto sentido, una oportunidad para observar críticamente lo que la cultura digital nos muestra y decidir cómo queremos responder.

El scroll, entonces, deja de ser un gesto pasivo y se convierte en una forma de lectura visual y política: observar las imágenes que nos rodean, los discursos que reproducimos y las emociones que despiertan en nosotros. Este enfoque se relaciona con lo que bell hooks (2021) llama una pedagogía afectiva, en la que el aprendizaje surge del vínculo entre pensamiento y emoción. Aprender no es solo acumular información, sino conectar lo que sabemos con lo que sentimos y vivimos.

Artivismo digital: el arte como diálogo y resistencia

En las redes sociales —especialmente en TikTok e Instagram— han surgido nuevas formas de expresión que combinan arte, crítica y participación ciudadana. Estas prácticas, conocidas como artivismo digital, utilizan imágenes, memes, collages o microvideos para cuestionar desigualdades, visibilizar problemáticas sociales y generar empatía.

Escobar y Aguilar (2019) definen el artivismo como una práctica artística que busca la transformación social, mientras que Blaagaard y Roslyng (2022) lo interpretan como una forma de activismo conectivo, en el que el cuerpo y la emoción se articulan como ejes políticos. En este sentido, el espacio digital no es un simple lugar de entretenimiento: es también un territorio de acción simbólica, donde el arte puede funcionar como herramienta educativa y de resistencia cultural.

Algunos proyectos en redes, como los de @museodelosmuseos o @carlaescoffie, integran ironía, humor y discurso visual para promover reflexión social. Estos ejemplos muestran cómo los artistas y comunicadores contemporáneos pueden transformar lo efímero en contenido crítico, combinando estética y conciencia social.

Scroll, Click y Resistencia: una metodología para mirar y crear

El modelo Scroll–Click–Resistencia propone una secuencia de tres momentos que pueden aplicarse tanto al aprendizaje artístico como a la práctica creativa.

  1. Scroll – Observar críticamente

    Implica mirar con atención los entornos digitales. No se trata solo de consumir imágenes, sino de analizarlas:

    • ¿Qué representaciones o estereotipos muestran?

    • ¿Qué emociones provocan?

    • ¿Qué mensajes o intereses pueden estar detrás?

      Desde la pedagogía crítica (Freire, 2003; Giroux, 1992), el primer paso del aprendizaje es desarrollar una mirada consciente que nos permita “leer” los códigos visuales del presente.

  2. Click – Reflexionar y dialogar

    El click simboliza el momento en que decidimos participar. Según hooks (2021), aprender desde el afecto implica construir espacios de diálogo horizontal donde las emociones sean parte del proceso cognitivo. Hacer click es detenerse, pensar y vincular la experiencia visual con una postura ética.

  3. Resistencia – Crear y transformar

    La resistencia es el momento en que la reflexión se convierte en acción. Crear una pieza visual —un meme, collage, ilustración o video— con intención crítica es ejercer una forma de resistencia simbólica. Henry Jenkins (2008) explica que la cultura participativa permite a los jóvenes generar significado y valor a partir de los medios digitales, mientras que Lev Manovich (2005) denomina a este fenómeno la estética del remix, basada en la recontextualización creativa de imágenes existentes.

En este sentido, cada obra creada por el estudiante puede leerse como una respuesta al entorno: una reinterpretación afectiva y crítica del mundo que habita.

El aula expandida: aprender dentro y fuera de la universidad

Carlos Scolari (2015, 2021) introduce el concepto de aula expandida para describir cómo los entornos digitales complementan los espacios tradicionales de enseñanza. Los saberes no se limitan a las paredes del aula: circulan en redes, memes, videos y conversaciones cotidianas. En este ecosistema hipermedial, el estudiante se convierte en un productor activo de conocimiento y el docente en un mediador que ayuda a contextualizar y resignificar los mensajes visuales.

El desafío de la educación artística contemporánea consiste en reconocer la potencia formativa del entorno digital sin caer en la superficialidad. La clave está en vincular la alfabetización visual crítica (Hellman & Häikiö, 2024) con la práctica creativa: aprender a leer, interpretar y producir imágenes con conciencia estética, ética y política.

En síntesis

El scroll, el click y la resistencia pueden verse como gestos mínimos que resumen tres etapas del aprendizaje visual contemporáneo: observar, reflexionar y crear.

  • Observar con mirada crítica para comprender los discursos visuales del entorno.

  • Reflexionar con empatía, reconociendo la dimensión afectiva del conocimiento.

  • Crear con intención transformadora, utilizando el arte como herramienta de resistencia simbólica y social.

Como afirma Giroux (2019), educar hoy significa “articular la pedagogía con la responsabilidad social”. Cada meme, reelo imagen compartida puede convertirse en una oportunidad para pensar, sentir y actuar desde el arte. Así, el aula —real o digital— se convierte en un laboratorio donde la creatividad se une con la conciencia, y donde cada gesto visual puede ser un pequeño acto de transformación cultural.

Puedes ver el articulo original aqui.

Referencias

Blaagaard, B., & Roslyng, M. M. (2022). Rethinking digital activism: The deconstruction, inclusion, and expansion of the activist body. MedieKultur, 38(72), 45–64.

Escobar, S., & Aguilar, M. F. (2019). Artivismo en la cultura digital. Dos casos en México: #IlustradoresConAyotzinapa y #NoEstamosTodas. Index, Revista de Arte Contemporáneo, (8), 142–150.

Freire, P. (2003). La importancia de leer y el proceso de liberación. Siglo XXI.

Freire, P. (2014). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI.

Giroux, H. A. (1992). Teoría y resistencia en educación. Siglo XXI/UNAM.

Giroux, H. A. (2019). La guerra del neoliberalismo contra la educación superior. Herder.

Hellman, A., & Häikiö, T. K. (2024). Visual Strategies in (Visual Arts) Education: A Critical Perspective on Reading and Making Images. Journal for Research in Arts and Sports Education, 8(1), 39–52.

hooks, b. (2021). Enseñar a transgredir: La educación como práctica de la libertad. Capitán Swing.

Jenkins, H. (2008). Convergence Culture: La cultura de la convergencia de los medios de comunicación. Paidós.

Manovich, L. (2005). El lenguaje de los nuevos medios de comunicación: La imagen en la era digital. Paidós.

Scolari, C. A. (2015). Ecología de los medios: Entornos, evoluciones e interpretaciones. Gedisa.

Scolari, C. A. (2021). Las leyes de la interfaz: Diseño, ecología, evolución, tecnología. Gedisa.

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